Living retro

Más analógico: el vinilo

1 Dic , 2014  

Porque hoy en día cualquiera dice que es Dj, un ordenador, un programa y, listo! A Ibizaaaa. Habría que verles con una maleta de vinilos, un par de platos y una mesa de mezclas (snif..). Presupongo que la gran mayoría de los mortales conoce lo que es un vinilo, aunque su existencia peligre tanto como la de un teléfono heraldo, porque han sido tantos años de gloria que me parece casi imposible su no uso.

El vinilo, ese disco grande, redondo, con canciones perceptibles al tacto gracias a su relieve, la posibilidad de escucharlo en distintas revoluciones, dejar caer la aguja sobre él y su peculiar sonido, mejor dicho: su mágico y maravilloso sonido. No hay nada digital que se le pueda parecer, ningún dispositivo es capaz de igualar el gran binomio tocadiscos- vinilo. Porque eso es lo difícil de mezclar música, encontrar la rayita exacta donde dos temas musicales se compenetran de tal manera que se vuelven uno solo. Esa es la esencia, lo bonito de las cosas; que exista algo que sea capaz de hacer que el ser humano tenga que agudizar varios sentidos a la vez, en este caso el oído y el tacto. Para que esto pueda suceder no basta con un tutorial de Youtube, no hay programa que te enseñe a sentir la música, no existe nada digital que de repente te convierta en artista, en creador. (Lo siento Paquirrín)

vinilo_michael_jackson

Foto: Carla Delgado Arenas / Foter / CC BY

Y esto es lo que muchos no entienden, hacer que suenen canciones es una cosa, y fusionar temas es otra. Hay que darle valor a las cosas que de verdad lo tienen, y el disco de vinilo es una de ellas. Si quieres cambiar de canción mientras escuchas uno, no hay ningún mando que lo haga, sólo tu mano; levantar el brazo de la aguja y volver a situarlo en el punto justo del comienzo de la siguiente canción, esas líneas gruesas que destacan sobre las demás.

Porque solo quien ha tenido el placer de pasar horas y horas colocando alfabéticamente cientos de ellos, entiende a lo que me refiero. Hacíamos el trabajo de Itunes, dile tú ahora a cualquier niño que haga algo parecido, y su cara se volverá como el emoticono de WhatsApp azul y con las manos en la cabeza. Pero dale un Ipod y te hará una biblioteca musical de 500 canciones como poco. Y yo sin saber todavía como se sincroniza el dichoso aparatito.

La digitalización nos está creando un mundo nuevo, ¿pero a costa de…? A costa de muchas cosas, costumbres y habilidades que estamos perdiendo. Nos estamos dejando lo bonito por el camino, cambiándolo por comodidad, vaguería o pocas ganas de pensar en según que cosas. Llámalo como quieras. Quedan pocas tienda de música, cada vez menos. El gran pirata se las está comiendo y tiendas como Madrid Rock ya sólo abren sus puertas en la memoria de algún melancólico como yo.


Foto cabecera: Alejandro Pinto / Foter / CC BY

 

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