Living retro

HeroQuest, un juego con nostalgia

23 Mar , 2015  

Hace ya más de 25 años que HeroQuest vio la luz e inundó las tardes de muchos niños (y no tan niños) de fantasía medieval. Fue uno de los juegos que introdujo a un servidor, de lleno en el maravilloso mundo de la magia y la espada, cuando casi nadie hablaba de El Señor de los Anillos. Un juego de mesa encantador. Tus padres no entendían como podía gustarte algo con unos “bichos tan feos”, pero a ti te fascinaba. No se parecía en nada a los juegos que había visto antes. Esas figuras de plástico tan bien hechas, el detallado mobiliario, las cartas ilustradas y aquellos dados con escudos y calaveras. Hasta el fallo de llamar troll al elfo resulta encantador con el paso del tiempo, aunque cuando fuera niño casi me explotara la cabeza intentando entender lo que simplemente era un error de traducción.

Heroquest

Foto: whatleydude / Foter / CC BY

Un director de juego que hacía de malo y cuatro personajes a elegir: Bárbaro, Enano, Elfo y Mago (nadie quería manejar a este endeble); para recorrer catacumbas matando monstruos y buscando tesoros en un escenario tridimensional. Aunque el tablero fuese siempre el mismo, la colocación de las puertas y mobiliario permitían que en cada misión, el escenario fuese distinto. Esa era la grandeza de HeroQuest, que aunque completaras todas las misiones que traía el juego de serie, tú mismo podías crear más aventuras. Era un juego infinito, el límite lo ponía tu imaginación.

Un juego de rol de mesa, en los tiempos en los que los juegos de rol estaban estigmatizados, porque a un colgado le dio por matar a otro con la excusa de que era un juego de rol. Carnaza para los medios de comunicación que hicieron que a los jugadores de rol se les viese como bichos raros. Lo bueno es, que como los detractores de los juegos de rol, realmente no sabían lo que era, no se percataron de que un juego de mesa como HeroQuest también era rol, y no nos dieron la brasa con lo de que íbamos a matar a alguien.

A día de hoy, seguramente HeroQuest esté ampliamente superado por otros juegos, pero en su momento fue un auténtico juegazo por su mecánica de juego y por la calidad de las figuras. Y con calidad me refiero al detalle con la que estaban hechas, porque en cuanto a resistencia, alguna se rompía con más facilidad de que nos hubiese gustado. Una pequeña obra de arte con la que podías jugar y a la que, el que escribe le guarda cariño y por eso le ha dedicado este post.


Foto de cabecera: Greenwise Art / Foter / CC BY-SA

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Graduado en Comunicación. Actualmente cursando Máster en Marketing Digital. Hago dibujos y escribo cosas. Antes de que me decidiese a crear esta página, todo esto que ves era campo.



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