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Por decir algo

Los defectos de las series de comedia españolas

25 Sep , 2015  

La trama de gran parte de los capítulos ronda en torno a un malentendido

Un mal endémico, del que también pecan las sitcoms americanas, pero que hemos heredado. Por ejemplo: dos personajes mantienen una conversación y llega un tercero que escucha accidentalmente parte de la conversación a través de una puerta. Este tercer personaje malinterpreta lo que ha oído porque no ha escuchado la conversación entera. Todo el capítulo rondará sobre resolver ese malentendido entre los personajes. Bien, esto puede funciona alguna vez, el problema es que es la base de muchos capítulos y a veces está absurdamente forzado. Sin contar con que hace que los capítulos sean demasiado previsibles

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Los personajes están excesivamente estereotipados

Cuantas veces hemos visto en las comedias al típico tonto entrañable, a la pija, al facha, a la vecina cotilla, al empresario chanchullero, al obrero chapuzas y tantos otros. Todos llevados al límite, la pija es muy pija, la cotilla es muy cotilla y el tonto es muy tonto. Aunque, a juzgar por sus comportamientos, la tontería es un mal que padecen todos los personajes. Cuando cualquiera de ellos tenga que enfrentarse a algún conflicto, siempre actuará de la forma más absurda posible. Y no, no es necesario que los personajes sean estúpidos para que hagan reír.

 

Son para todos los púbicos

Por algún motivo, se identifica muchas veces a la comedia como un género dirigido para todos los públicos, y no es necesariamente cierto. Y no hablo de chistes verdes o de lenguaje soez, sino que, una comedia puede contener chistes con referencias culturales que un niño seguramente no conozca. Una comedia puede ser apta para un niño cuando no tenga contenido ofensivo, pero si no entiende los chistes, no está dirigida a él.

Dicho esto, en España, las series caen en el tópico de pensar que una comedia es para todos los públicos, y están pensadas para que las puedan disfrutar tanto niños como adultos. Lo que nos lleva al humor de brocha gorda, al chiste fácil y al abuso del estereotipo ya comentado antes. Pero no es único de la comedia. Aunque actualmente la tendencia está cambiando, el grueso de las series españolas hechas hasta ahora, peca de estar orientada a todos los públicos. Se hecha en falta muchas veces que las cadenas arriesguen y apuesten por series orientadas a un determinado segmento de espectadores, que buscan un humor más ácido y sutil.

El motivo es económico. La publicidad en televisión es masiva y no está segmentada, no hace distinción de públicos. Por ejemplo, en una revista especializada en videojuegos, lo lógico es anunciar videojuegos y consolas, porque sabes que al lector que compra esas revistas le van a interesar esos anuncios. Nunca encontrarás allí un anuncio de cortadoras de cesped, la publicidad siempre estará lo más orientada posible al perfil del público. Pero en una cadena generalista no es tan obvio. En el mismo bloque publicitario, lo mismo te anuncian un coche que una pasta de dientes. Así que se busca hacer series que sean como la publicidad: masivas y para todos los públicos.

 

Tienen una duración entre 60-70 minutos

Mientras que la sitcom americana tiene una duración entre los 20-25 minutos, las comedias españolas sobrepasan la hora por capítulo, que con los cortes publicitarios llegan a superar la hora y media, demasiado para una serie de humor. La culpa vuelve a ser de las cadenas, que prefieren producir capítulos largos por motivos económicos y competitivos. Para llenar el prime time, o haces un capítulo de 70 minutos o dos más cortos. Según dijo Sonia Martínez, directora de ficción de AtresMedia en un entrevista de El Mundo, si emites dos capítulos, tienes que enganchar al espectador dos veces. Eso supone el riesgo de perder espectadores cuando acabe el primero.

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Las producciones son caras y necesitan varios cortes de publicidad. Los anunciantes pagan en relación al numero de espectadores. Si el segundo capítulo lo ve menos gente, la cadena ingresa menos. Las cadenas de televisión prefieren no arriesgar con dos capítulos, así se aseguran que sus producciones sean rentables a nivel nacional, pero se crean un problema a la hora de exportarlas. Es difícil vender fuera de España una sitcom o serie en general, cuyos capítulos duran más de una hora.

 

No tienen un protagonista definido 

Gran parte de las series de comedia no tienen un protagonista sobre el que recaiga el peso del argumento, sino que hay un reparto coral que va protagonizando eventualmente pequeñas tramas. Así que cada capítulo es una composición de 3 o 4 minitramas que no tienen por qué tener relación entre sí. Esto no tiene por qué ser malo, pero es consecuencia de un problema de fondo.

Es cierto que en Friends tampoco había un protagonista fijo, pero el grupo de amigos se reducía a seis. Sin embargo, en una serie española, puede haber entre 15 y 20 personajes con prácticamente el mismo protagonismo. Parte de la culpa de que las series sean tan corales y haya tantos personajes y subtramas, la tiene el tiempo de duración de los capítulos. Las tramas de las comedias suelen ser bastante triviales y están basadas en temas cotidianos y costumbristas. Claro, hacer un guión semanal, que dure tanto como una película, que esté basado en un tema cotidiano y que además sea bueno, no es fácil. Por eso lo guionistas se ven obligados a rellenar tiempo con personajes y tramas paralelas. De una temporada a otra, aparecen y desaparecen personajes sin que esté justificado por el argumento de la serie.

Incluso en series como Aída, en la supuestamente ella era la protagonista, acabo teniendo más temporadas sin Aída que con ella.

 

Reciclaje de actores

Un problema derivado del anterior. Las series tienen tantos ‘protagonistas’, que es imposible evitar que se repitan de una series a otras. Termina una serie y te encuentras en la nueva a parte del reparto de la anterior, sin que te haya dado tiempo a digerir el cambio de roles. Así que no puedes evitar esa sensación de estar viendo a un personaje de otra serie metido con calzador en la nueva. A veces da la impresión de que en España solo hay un puñado de actores y van rotando de serie en serie.

 

La publicidad dentro de la serie es descarada

Esto en realidad es un problema de las series españolas en general. Una cosa es hacer product placement y otra es restregarte los productos por la cara como hacen las series españolas. Los desayunos familiares con todos los productos descaradamente orientados a la cámara cantan demasiado. Vale que hay que financiar la serie de alguna manera, pero un poco más de sutilidad no vendría mal.


Foto cabecera: schmilblick / Foter / CC BY

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Graduado en Comunicación. Máster en Marketing Digital y no sé qué movidas. Yo quería hacer algo importante, pero al final me abrí un blog.



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