Aquellos maravillosos años

Living retro

Aquellos maravillosos años

9 Mar , 2015  

No puedo remediar añorar ese sabor a fresa ácida, una fresa que solo sabía así en el chicle Cheiw. Chicles made in Spain que han dejado el recuerdo en toda una generación. Era una época sin consolas, ordenadores, móviles… con lo que para todos el abrir nuestro querido chicle y ver que pegatina te había tocado era todo un regalo. Colecciones enteras de pegatinas o cromos que muchos hoy guardan como oro en paño. Tenía hasta una canción, si señor, y la cantaba el grupo Parchís, otro gran recuerdo de la época, la letra la escribió el mismísimo Juan Pardo, todo un galán de aquella etapa musical.

 

Como se dice “cualquier tiempo pasado fue mejor”, hoy me encuentro melancólica y millones de sabores vuelven a mi memoria. Sabores que ya no son lo que eran, y yo me pregunto ¿Por qué los Donuts de chocolate ya no saben como antes?, no tengo ninguna explicación, mas que ahora están hechos con demasiados E no se cuantos y demás químicos alimenticios. Pero es que ni la Nocilla se aproxima a aquella tan rica de los años ochenta. Y así con un millón de cosas mas, los Petit Suisse de plátano, los yogures de naranja, los cuernos de la panadería, los Bollycao, que seguro que ya no traen ni pegatina, las chuches… Una verdadera pena.

Recuerdo esos años del Bubbaloo de fresa, los Peta Zetas y los Tico Tico de sandía. El otro día volví a ver los Bubbaloo y no pude resistirme, pero cuál fue mi sorpresa al metérmelo en la boca: no me gustó nada. Se me acababa de caer un mito de mi infancia y no podía creerlo. ¿Por qué sabía a jarabe? Que gran decepción. Totalmente estresada por el paso de los años acabé en casa de unos amigos con niños pequeños, estaban viendo la televisión, dibujos, bueno o eso decían ellos. Eran tan raros, tan incomprensibles y volví a recordar esa época dorada: Espinete y Don Pin Pon, Willy Fog, David el Gnomo o Heidi. Entonces en un arranque de amiga molona les dije: “mirad niños que os voy a poner unos dibus súper chulos”, a los seis minutos de visionado de Barrio Sésamo, el nuestro, la cara de las dos pobres criaturas era un poema, tipo emoticono con manos en la cabeza, y yo verdaderamente no podía creerlo, ¡Espinete no les gustaba! El más mayor me decía anonadado: “¿por qué no mueve los ojos?”, muda me quedé.

 

Y es que los tiempos cambian, y estos pequeños nativos digitales no conciben nada que no sea extra digital, y extra irracional… A si que les volví a dejar con esos dibujos raros, de brazos infinitos y me fui por donde vine con mis recuerdos del chicle Cheiw, Espinete y Don Pin pon, El Coche Fantástico y las pegatinas del Bollycao.


Foto cabecera : Gusdrinks / Foter / CC BY

 

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