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Curiosidades

Realities que fracasaron: Estudio de actores

18 Ago , 2019  

Desde que se emitiera en España el primer Gran Hermano, allá por el año 2000, han pasado por nuestras pantallas montones de clones que trataban de replicar la fórmula del éxito. El reality se convirtió en el género de moda. Pero no bastaba con copiar. Había que darle una vuelta de tuerca a cada nuevo programa para evitar la sensación de deja vu del espectador. En esta búsqueda de formatos sorprendentes nacieron muchos engendros televisivos que por razones desconocidas triunfaron, y a veces no tanto. Este es el primer post de una serie que busca recopilar todos esos realities que, irónicamente, se dieron de bruces con la realidad. El primero de esta lista es Estudio de Actores, que si no recuerdo mal, fue el primero en ser cancelado en España.

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EL GERMEN DE ESTUDIO DE ACTORES: OPERACIÓN TRIUNFO.

Estábamos en el año 2002. El fenómeno de los realities estaba aun por explorar, solo hacía dos años del estreno del primer Gran Hemano en nuestro país, y un reality sobre cantantes conocido como Operación Triunfo acababa de reventar todos los medidores de audiencia de La 1. Pero la cosa no acababa ahí. Los concursantes se habían convertido en auténticas estrellas mediáticas y los discos de las canciones que se cantaban en las galas se vendían como churros. Sí, en aquel entonces Internet todavía no funcionaba a pleno gas y el negocio de la venta de discos aun era rentable. De hecho, todavía había tiendas de música que vivían solo de la venta de discos.

Los concursantes de Operación Triunfo alcanzaron una popularidad que no solo generaba audiencia, si no que era capaz de vender cualquier merchandising asociado a ellos fuera de la pantalla. Su fama trascendió al propio programa, ya que el premio para el ganador era producir un disco. Sin embargo, casi todos los concursantes acabaron grabando uno debido a que su fama atrajo la atención de las discográficas, que vieron el cielo abierto ante tal oportunidad. El fenómeno fue tal que muchos músicos de profesión manifestaron públicamente su malestar ante lo que consideraban intrusismo laboral por parte de los concursantes.
 

 

ANTENA 3 SE VOLCÓ EN EL PROYECTO.

Ante este panorama Antena 3 intentó copiar la fórmula para replicar el éxito en su cadena. Eso sí, con un ligero cambio. El planteamiento era simple, si Operación Triunfo lo había petado con música, por qué no iba a funcionar con el cine. Y así nació Estudio de Actores, un programa en el que 16 concursantes aspiraban a convertirse en intérpretes de renombre. Los premios iban desde una beca en Nueva York a participaciones en producciones de la cadena o incluso protagonizar películas.

Antena 3 apostó fuerte por este programa, al que puso como presentador a Juan Ramón Lucas, que por aquel entonces era una de las caras más populares de la televisión. Había sido fichado de los informativos de Telecinco y llegó a presentar varios programas en Antena 3 que alternaba con otros de Telemadrid y Canal 9. Los 16 concursantes procedían de un casting a nivel nacional de más de 6000 personas. El programa tenía un canal de 24 horas en la extinta Vía digital y se llegó a implicar a figuras como Antonio Banderas y Woody Allen, que aparecieron mandando un mensaje a los concursantes. El sueño de Hollywood parecía real. Pero tras los fuegos artificiales, no funcionó. Nada lo hizo. El programa fue cancelado tras solo tres galas, llevándose por delante la ilusión de unos concursantes que acababan de ser elegidos entre miles de personas para alcanzar la gloria. Una que nunca llegó.
 

LA INTERPRETACIÓN NO FUNCIONÓ IGUAL QUE LA MÚSICA.

El esquema era muy similar a Operación Triunfo. Los concursantes se aislaban del mundo en una academia en la que recibían clases de profesores con experiencia laboral en el sector. Entre ellos se encontraba Eva Isanta, que aunque ya había trabajado en series como Farmacia de Guardia o Compañeros, todavía no había alcanzado la fama que conseguiría después con Aquí no hay quien viva.

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Semanalmente había una gala en la que los concursante debían demostrar las dotes aprendidas en las clases y, aquí llegó el problema: el formato no era televisivo. Resulta irónico que un programa en el que la gente actúa no sea televisivo, pero así era. A los participantes se les proponían retos en forma de actuaciones de estilo de: trabajas e un bar y tienes que servir una copa de manera sensual. Los concursantes hacían lo que podían, pero no resultaba divertido ni interesante. La gala no era más que un compendio de actuaciones en mini escenas inconexas que después eran valoradas por sus profesores.

Se pensaba que Estudio de Actores podría funcionar como lo hizo Operación Triunfo, pero las actuaciones musicales no funcionan de la misma manera que la interpretación. La música es mucho más fácil de disfrutar aunque se trate de canciones sueltas de diferentes autores. Sin embargo, la interpretación se puede hacer bola si no hay un hilo argumental que te mantenga enganchado. Quizás con otro planteamiento podría haber funcionado. Por ejemplo, el programa Me Resbala también era un compendio de sketches inconexos en el que los participantes improvisaban, pero su gran diferencia es que los concursantes eran humoristas profesionales y no necesitaban más que hacer reír para que el programa funcionase.

 

LA AUDIENCIA NO SE TRAGÓ EL CLON DE OT.

La cancelación de Estudio de Actores se decidió tras el segundo programa. Los resultados de audiencia oscilaron entre el 11 y el 7% (Fuente: Wikipedia), intolerables para el prime time. De hecho, se tomó la decisión de sacar el tercer programa de la parrilla de Antena 3 y emitirlo en Vía Digital. Tal como se comenta en Formula TV, Zeppelin, la productora responsable del formato, ya se había cubierto las espaldas en caso de fracaso. Las clausulas de los contratos de los concursantes especificaban que en caso de cancelación del programa no tendrían la obligación de cumplir con lo prometido en cuanto a premios, becas o papeles en películas. Por lo que los aspirantes a actores debían coger sus cosas y volver por donde habían venido sin más.

En su momento circuló la leyenda de que no se informó a los concursantes de la cancelación del programa y que estos siguieron en la academia como si nada. Pero no fue así, del todo. Lo que ocurrió es que Zeppelin se apiadó de ellos y los continuó formando de manera gratuita pero, obviamente fuera del plató, en una escuela de interpretación de Madrid durante algunas semanas. Después de aquello, cada uno volvió a su casa. El único concursante que continuó su carrera de actor con cierto éxito fue Sergi Albert, que interpretó a Gastón y a Scar en los musicales de El jorobado de Notre Dame y El Rey León, respectivamente.


Imagen cabecera: Antena 3

 

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Graduado en Comunicación. Máster en Marketing Digital y no sé qué movidas. Yo quería hacer algo importante, pero al final me abrí un blog.



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